Ghosts Recon Wildlands : Videojuego para Pc

Antes de comenzar de lleno este análisis de Ghost Recon Wildlands es preciso que nos pongamos un poco en antecedentes con la historia de estos curtidos veteranos, con los que llevamos luchando en consolas y ordenadores más de 15 años. El primer juego de la saga, Tom Clancy´s Ghost Recon, llegó primero a PC en dos mil uno y más tarde a PS2, Xbox, Gamecube y N-Gage, el híbrido móvil y consola que lanzó Nokia en dos mil tres.Ghost recon wildlands game

Desde ese instante la saga alcanzó gran popularidad y, en estos más de quince años, ha recibido más de diez juegos para casi todas las plataformas que han ido existiendo en el mercado, y en las que los estos soldados de élite siempre y en todo momento han demostrado una enorme capacidad de adaptación a las nuevas posibilidades que, progresivamente, iban ofreciendo estas máquinas.

Ambientado en el universo de Tom Clancy, si bien con una lealtad mucho menor a las novelas que la serie Rainbow Six, el primer juego de la saga fue muy bien acogido por los usuarios y crítica, llegando a ser considerado como “GOTY” (juego de año) en 2001 por diferentes medios internacionales.

Ahora, en una temporada en la que la tendencia ha hecho que multitud de de sagas se hayan pasado al “sandbox”, los Ghosts vuelven a probar que no se arrugan ante cosa alguna y, por primera vez en su historia, se lanzan a desplegar sus enormes habilidades militares en un enorme juego de mundo abierto. Soldados, preparad vuestro equipo que ponemos con rumbo a Bolivia (una localización que, a propósito, no estuvo exenta de polémica)

Un Narcos a la boliviana

Esta inestable situación política en el país sudamericano, que incluso ha forzado a su presidente a firmar un acuerdo de impunidad con el cártel a cambio de que no se produzcan más muertes de inocentes, estaba siendo seguida muy de cerca por la DEA norteamericana, que llevaba bastante tiempo observando en las sombras sin actuar. Mas todo eso cambia de pronto en el momento en que un agente infiltrado de la agencia antidroga estadounidense es descubierto y salvajemente asesinado por miembros de Santa Blanca.

La historia de Ghost Recon Wildlands vira en torno al siempre y en todo momento emocionante mundo del narcotráfico, presentándonos a una de las organizaciones narcoterroristas más peligrosas de su planeta ficticio: el cártel de Santa Blanca. Con El Sueño a la cabeza, un megalómano narco que dirige con mano firme y desde las sombras el complejo entramado del cártel, en los últimos tiempos Santa Blanca ha ido adquiriendo cada vez más poder en Bolivia merced a una conjunción de múltiples factores, de entre los que resaltan la fuerte demanda de cocaína por la parte de Sudamérica, E.U. y Canadá, una impecable organización criminal en la que distintos “capos” menores controlan la producción, distribución, contrabando y seguridad de su imperio, una enorme infraestructura y un nutrido ejército compuesto, por una parte de traficantes de poca monta y, por el otro, por la Unidad, un cuerpo policial demasiado lleno de corrupción y bien hecho muy dispuesto a cualquier cosa con tal de hacer cumplir los delirios de grandiosidad de El Sueño, cuya mayor ambición va alén de la riqueza económica y anhela convertirse en el primordial líder de Bolivia.

Ghost Recon Wildlands

Es en ese momento cuando el gobierno de Norteamérica decide intervenir y, con la intención de evitar un conflicto internacional, pone en marcha la Operación Matarreyes, que es encomendada a sus cuatro mejores agentes especiales, o bien Ghosts, y que tiene unos objetivos muy claros: infiltrarse en el corazón de Bolivia, ponerse en contacto con los Rebeldes, la única resistencia local contra Santa Blanca, y cooperar junto a ellos para, uno a uno, acabar con la vida de los miembros principales del cártel hasta llegar al objetivo final: suprimir a El Sueño.

De esta manera, los primeros acompases del juego nos ubican en una asamblea furtiva entre los Ghosts y el líder de los Rebeldes, quien nos informa de los escasos recursos con los que cuentan y, además, nos deja muy claro que no se fía un pelo de nosotros. Es hora de ganarnos su confianza.

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